18 oct 2018

El crecimiento vertical en las ciudades españolas

El crecimiento vertical en las ciudades españolas

Desde los años 60 y hasta el 2008, la construcción ha influido notablemente en el desarrollo social y económico de muchas ciudades. Fenómenos como el baby boom o el progresivo abandono de las zonas rurales ha ido incrementando durante años el parque inmobiliario urbano.  

Hoy, en capitales como Madrid o Barcelona, la oferta de inmuebles ya no cubre la demanda de vivienda residencial. De hecho, ya son varios los barrios donde no existe ningún inmueble en venta o, como sucede en Barcelona, ya no se dispone de suelo edificable. A todo ello, debemos sumarle el interés de inversores extranjeros, sobre todo en las urbes más importantes del país.

Este panorama complica mucho el acceso a la vivienda, llevando a una escalada de precios y una mayor especulación que impide a muchas personas puedan tener su propia casa, ya sea en forma de alquiler o compra.  Por ello, han empezado a aparecer soluciones alternativas y rentables.

Una de las más conocidas es transformar locales comerciales en vivienda. Aunque es un cambio sujeto a las condiciones que marca la ley actual y las normativas del ayuntamiento, encontrarse con este cambio de uso es ya una verdadera moda.

Otra solución es apostar por el derecho de vuelo. Este permitiría costear los gastos de mantenmiento del inmueble gracias a la construcción vertical de nuevas plantas. Además, permitiría la implementación de nuevas medidas a favor de la accesibilidad y la eficiencia energética, por ejemplo, con la instalación de un ascensor. Por consiguiente, la rehabilitación también se traduciría en una mayor revalorización del inmueble.

El crecimiento vertical es también una manera de hacer crecer la ciudad, algo muy común en otras capitales extranjeras. Sin embargo, esta alternativa inmobiliaria tiene ciertas restricciones, ante todo técnicas, para garantizar la seguridad de la finca.

En caso afirmativo, el hecho de construir nuevas plantas siempre deberá obedecer las ordenanzas municipales y especificar, tras un estudio técnico, el número de plantas máximas posibles.

Fuente: Fotocasa